DeFi bajo presión: panorama tras el hackeo de Kelp DAO
Distintos actores del ecosistema adoptaron medidas de contención para frenar la propagación del riesgo.

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Aave alcanzó 100% de utilización tras uso de rsETH como colateral por el atacante.
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Se registraron salidas masivas de ETH ante tensión de liquidez en el protocolo.
El ecosistema de finanzas descentralizadas (DeFi) atraviesa una crisis de confianza tras el hackeo de Kelp DAO. Sin embargo, protocolos, emisores y comunidades han comenzado a implementar medidas para contener el impacto, estabilizar la liquidez y limitar la propagación del riesgo.
El ataque, ocurrido el 18 de abril, no explotó un fallo en contratos inteligentes, sino la infraestructura de mensajería cross-chain (intercadenas) de LayerZero. Mediante la manipulación de nodos de comunicación (RPC), los atacantes lograron validar transacciones maliciosas y generar activos sin respaldo, que luego fueron introducidos en distintos protocolos del ecosistema.
El contagio alcanza a Aave y tensiona la liquidez
El principal impacto colateral se registró en Aave, donde el atacante utilizó cerca de 292 millones de dólares en rsETH como colateral para pedir prestados unos 236 millones de dólares en WETH. Como resultado, el pool de Ethereum alcanzó el 100% de utilización, limitando los retiros de los usuarios.
El rsETH es un token de restaking líquido ampliamente integrado en el ecosistema, utilizado como colateral en múltiples protocolos y validado por oráculos, lo que amplificó el alcance del contagio al estar presente en estrategias apalancadas dentro de distintos mercados.
En paralelo, se estiman salidas por aproximadamente 5.4 mil millones de dólares en ETH del protocolo, en un contexto de creciente preocupación por la calidad del colateral utilizado y el riesgo de deuda incobrable dentro del protocolo.
El evento también ha provocado un desplazamiento de capital dentro del ecosistema DeFi, con una redistribución hacia protocolos percibidos como menos expuestos al riesgo sistémico y con menor nivel de interconectividad.
Medidas para contener el impacto
Frente a este escenario, distintos actores del ecosistema han implementado acciones para frenar el deterioro. Aave congeló los mercados de rsETH para reducir la exposición al activo comprometido, mientras que Arbitrum DAO intervino mediante la actualización de contratos vinculados a puentes, con el objetivo de proteger fondos y limitar la propagación del ataque.
Asimismo, otras figuras clave del ecosistema han comenzado a estructurar un fondo de rescate coordinado, tal como reportó CriptoNoticias. Lido DAO propuso aportar hasta 2.500 stETH, condicionado a cubrir el déficit total, mientras EtherFi comprometió 5.000 ETH.
En esta misma línea, Golem Foundation y Golem Factory se sumaron con una contribución conjunta de 1.000 ETH desde sus tesorerías, en coordinación con Aave y otros participantes del esquema. El objetivo compartido es reforzar el respaldo del rsETH y facilitar una resolución ordenada para los usuarios afectados.
Cabe destacar que Aave también publicó una propuesta para unirse al esfuerzo de recuperación de rsETH. La estrategia plantea una contribución de 25.000 ETH desde la tesorería del DAO, junto a otros 14.570 ETH ya comprometidos por distintos actores. A esto se le añade una línea de crédito adicional de hasta 30.000 ETH propuesta por Mantle, una red de capa 2 sobre Ethereum, en un contexto donde el déficit restante se sitúa en torno a los 75.081 ETH.
La iniciativa, denominada “DeFi United”, busca en conjunto cubrir un déficit que supere los 75.000 ETH, con compromisos ya cercanos a los 43.500 ETH entre aportes directos, líneas de crédito y fondos de tesorería aún en negociación.
Polémicas en el paraíso DeFi
El episodio ha reabierto debates dentro del sector. La intervención de mecanismos de gobernanza, como en el caso de Arbitrum, ha generado cuestionamientos sobre los límites de la descentralización en situaciones de crisis. Al mismo tiempo, persiste la discusión sobre la responsabilidad del incidente, entre la configuración del protocolo afectado y el diseño de la infraestructura utilizada.
Asimismo, el uso de tokens de restaking líquido (LRT), como rsETH, ha puesto en evidencia los riesgos asociados a la alta interconectividad del ecosistema, donde un fallo en un punto puede amplificarse rápidamente a través de múltiples protocolos.
Más allá de las medidas implementadas, el episodio ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de DeFi ante eventos de riesgo sistémico. Las acciones adoptadas hasta ahora reflejan intentos por contener el impacto inmediato, mientras el sector evalúa las implicaciones a largo plazo en términos de confianza, gestión de riesgos e interconectividad entre protocolos.
El caso refuerza una lectura clave: parte del riesgo no se encuentra únicamente en los contratos inteligentes, sino en la infraestructura subyacente —como sistemas de mensajería cross-chain y verificación— cuya complejidad dificulta su supervisión directa.
Fuente: www.criptonoticias.com